Comunicación y salud, dos conceptos que conviven de forma inexorable

Un resumen de los beneficios de la comunicación en nuestro sistema funcional

Mucho se habla de la comunicación y de sus beneficios en diferentes ámbitos; personal, laboral e incluso social. Aquellas personas que desarrollan una comunicación fluida con los demás e incluso consigo mismos, serán más capaces de liderar y mostrarse competencialmente más aptos. Así mismo, estas personas serán percibidas por el resto como más atractivas y con capacidades socialmente más deseables.

Los experimentos del psicólogo Edwart L. Thorndike (1920) sobre la imagen y la credibilidad que proyectamos son un fiel exponente de ello.  Este científico, observó durante la Primera Guerra Mundial que sobre los oficiales del ejército se atribuían valoraciones muy positivas partiendo de una característica destacable o llamativa, que no era otra que su capacidad de mostrarse, interactuar y comunicarse con eficacia e impacto. Y lo más importante de todo ello, es la repercusión que dicha valoración externa genera en nuestra propia autoestima y salud. 

La comunicación se ha convertido pues en un pilar fundamental que sustenta muchas de las opiniones que desde fuera nos atribuyen, e incluso acompaña al refuerzo de nuestra propia autoestima. 

Otros autores como Kahneman y Tversky (1973), también vieron la relación entre comunicación, credibilidad y características personales relevantes, concluyendo que, aunque seas un gran profesional si no lo pareces por cómo te comunicas, los pacientes no confían en ti. Es lo que llamamos el «efecto de sobre generalización».

Nuestra comunicación afecta en nuestra personalidad

La comunicación se ha convertido en una de las competencias más relevantes, desbancando después de infinidad de estudios a otros conceptos en la construcción de una personalidad saludable. ¿Y por qué? Como señala el autor R. Blanco (2018) en referencia al estudio realizado por Dion y Berscheid en 1972, una característica lo suficientemente potente, tiene la capacidad de arrastrar a otras. 

Una curiosidad tentadora; ¿Sabías por ejemplo que aquellas personas que se dirigen a otros con fluidez, tienen incluso más posibilidades de enfrentarse a juicios con veredictos más indulgentes? Es lo que llamamos “el encanto del acusado” (Efran, 1974), y mucho de ello tiene que ver nuestro sistema fluido y atractivo de comunicación.

Un buen punto de partida para transmitir el empoderamiento de destrezas y habilidades comunicativas

Pero lo más importante de todo es conocer fórmulas que nos puedan permitir desarrollar nuestras capacidades comunicativas y, por ende, favorecer el crecimiento sólido de uno de los elementos clave en la construcción de nuestra autoestima.

Muchos de mis pacientes y alumnos me han manifestado a lo largo de los años la certeza de conocer la repercusión de la comunicación en sus relaciones y su propia autoestima. Pero, también expresan el desconocimiento para hallar la senda del desarrollo de dichas habilidades. Por ello me gustaría plantear las siguientes preguntas que pueden ayudar en esta travesía: 

  • ¿Cómo te gusta que te traten cuando eres paciente? La amabilidad, cercanía y empatía son los adjetivos que más se repiten.
  • ¿Qué cualidades valoras en un profesional? Es curioso que, ante esta pregunta, brillan por su ausencia los elementos más técnicos, y por el contrario las personas preguntadas destacan frases como «su forma de hablarme», «la tranquilidad que transmite», «su cercanía», etc. 
  • ¿Tu atención es la misma cuando alguien te resulta agradable, neutro o desagradable? Como es lógico, pero no obvio porque a veces se nos escapa, las personas buscamos lo agradable. El referente de todo ello es que prestamos más atención a las personas que creemos que nos valoran.
  • ¿Qué pretendes como profesional cuando comunicas? Un mensaje que sea de utilidad, motive e impulse comportamientos constructivos, es sin duda un coctel que pocos podrían rechazar.

Concluyendo…

  • Prestar atención a nuestra comunicación, es cuidar de nuestra salud y de la de nuestros pacientes.
  • Enseñar una comunicación fluida afecta positivamente en la expresión de nuestras emociones, ideas y objetivos vitales. 
  • Una comunicación saludable nos acompaña en la gestión de conflictos, la credibilidad, la persuasión, la argumentación y así un largo etcétera.
  • Muéstrate afable, utiliza un lenguaje comprensible, escucha, valora las opiniones de tus interlocutores, y genera un ambiente agradable, y lograrás así con ello una mayor atención e impacto.
  • Nuestra imagen se compone de elementos subjetivos, y la comunicación es el cemento que construye gran parte de esta historia.

Bibliografía

  • Thorndike, E. (1920). A constant error in psychological ratings. Journal of Applied Psychology, 4(1), 25-29. 
  • Kahneman, D., & Tversky, A. (1973). On the psychology of prediction. Psychological Review, 80(4), 237–251.
  • Blanco, R. (2018). Cómo vender al cerebro: Neuromarketing aplicado (p.143).
  • Efran, Michael G. (1974). The Effect of Physical Appearance on the Judgment of Guilt, Interpersonal Attraction, and Severity of Recommended Punishment in a Simulated Jury task. Journal of Research in Personality, 8(1): 45-54. 

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